No hay que apenarse

Publicado: 21/09/2021
Autor

Rafael Román

Rafael Román es profesor universitario, miembro del PSOE, exconsejero de Cultura y expresidente de la Diputación de Cádiz

En román paladino

El autor aborda en su espacio todos los aspectos de la actualidad política tanto de España, Andalucía y la provincia de Cádiz.

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La desventaja  europea es constatar que la población mundial y las potencialidades económicas ya residen en Asia
El hecho de que el ”centro del mundo”  se haya desplazado al Extremo Oriente  tiene sus ventajas y sus inconvenientes. Es verdad que estamos acostumbrados -con la razón de la historia- a un eurocentrismo, que ha durado unos cinco siglos. Desde que las naves de Colón llegaron a América y los portugueses, algo después,  a Goa y Macao el mundo empezó a reproducirse al modo europeo. Luego, españoles y portugueses fueron sustituidos por los imperios o imperialismos ingleses y  franceses  y, en menor medida,  los holandeses, los belgas y los alemanes, que  expandieron la manera de entender y depredar el mundo hacia una Europa que se nutrió durante cinco siglos de los territorios que conquistaba o colonizaba.  La Primera Guerra Mundial y la Segunda, sobre todo, significaron que Europa -enferma de nacionalismo suicida y criminal- daba el paso al nuevo imperio, el americano. Dimos, durante esos siglos,  cosas espléndidas e hicimos cosas horribles, pero ése es otro debate.

El asunto del día es el monumental enfado francés y una cierta estupefacción de la Unión Europea  y la OTAN por la decisión de Estados Unidos  -en alianza con el Reino Unido- de dotar a Australia de submarinos nucleares norteamericanos, rompiendo un contrato multimillonario -pero que estaba estancado y con múltiples problemas que entorpecían su ejecución- con Australia. El contrato es cosa francesa, no de la Unión, nadie mas se beneficiaba. Pero la retirada precipitada de Afganistan y el contrato con Australia, en alianza con el Reino Unido, sin previo aviso sí ha molestado a los socios europeos. Ha dejado un sabor amargo de que los americanos y su eje anglosajón es prioritario. El enemigo es el antiguo Imperio del Centro, China.

En ese juego Estados Unidos quiere aliados fieles que preparen un cerco defensivo entre los enemigos de China: India, Japón, Australia y Corea del Sur, pero no le hacen ascos a esa alianza los países cercanos que temen el expansionismo chino -desde Vietnam a Filipinas.

La desventaja  europea es constatar que la población mundial y las potencialidades económicas ya residen en Asia. El centro gravitacional se ha trasladado en pocos años hacia sus mares. La ventaja - esto nunca lo es-  es que la zona caliente del planeta - con la proximidad incluida de un conflicto armado- también se empieza a vislumbrar en el lejano oriente. Taiwan se prepara para   el irredentismo de China  continental. 

 

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